
Parecía increible, de hecho imposible, pero pasó.
Ciertamente, el duelo de vuelta entre el Betis y el Barcelona era básicamente un partido de tramite, partido que toda lógica apuntaba a que el Barcelona iba a ganar, talvez no 5 - 0 de nuevo, pero por uno o dos goles de diferencia.
El cuadro de Pep Guardiola salio lleno de suplentes que no ven muchos minutos en partidos de liga, pero como menciono un sabio narrador de futbol: " el mejor equipo del mundo... tiene que tener a los mejores suplentes del mundo".
Contra todo pronóstico, antes de que el reloj marcara los primeros 10 minutos, el Barcelona estaba abajo en el Marcador por dos goles a cero. Se podía sentir la intensidad del encuentro y le dio esperanzas al estadio entero de poder irse a penaltis, una pequeña esperanza, pero que no dejaba de existir. Además, el primer tiempo el Betis desperdició dos claras oportunidades no por falta de voluntad o persistencia, sino de suerte. El primer tiempo facilmente podría haber terminado 4 -1.
Esta pequeña esperanza se esfumó casi por completo al minuto 37 cuando el balon de oro de 2010 resolvió solo lo que no pudo hacer colectivamente el barcelona, demostrando una vez más porque Lio Messi es el mejor jugador del mundo hoy por hoy.
En el Segundo tiempo el Barcelona salió con baterías recargadas del vestuario y pudo dominar los primeros quince minutos del segundo tiempo, que luego del minuto 60 de partido volvió a estar bajo control del Betis que no desesperaba por marcar buscando superar al barcelona con 7 goles que necesitaba para avanzar a la siguiente ronda, pero sí para irse con la cabeza en alto.
De regalo de cumpleaños, Pep Guardiola se llevó un record de 28 jornadas sin perder que fue roto el día de hoy.
Un partidazo.
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